El otro día miré a los ojos a un ángel, hermosos ojos.
Dulce sonrisa, brillante cabello, delgado el rostro...
Una sonrisa iluminaba sus labios, sus manos me tendía y un suspiro brotó de su pecho. Felicidad.
+Estarás bien+
No tuve más remedio que creer, al fin y al cabo: era un ángel...
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