Y te despiertas un día y piensas “no puede ser, esto no me ha podido pasar a mi” y te preocupas y te distraes y te obsesiona la idea de no hacer lo correcto, se te hace un mundo un asunto sin importancia y te ves reflejada en el espejo y crees que no merece la pena, tranquila, esto es la vida real.
Debes pensar que no tiene tanta importancia que en realidad solo tiene la que tú le quieras dar, no debes preocuparte por esa tontería, ríete de la vida y hazle un giño al futuro que las penas no tardarán en nublarte el entendimiento, no llores por eso mujer que ya habrá tiempo de lamentarse cuando tomes una decisión errónea, y, créeme: la tomaras. Antes o después, tarde o temprano, llegara esa decisión que cambiara tu vida y la volverá del revés, para bien o mal debes decidirlo tu.
No hay nada más sencillo que dejar que la ola te arrastre, que dejar que el viento te lleve, que dejar que te hunda la tierra. Pero no lo permitas eres la dueña de tu vida, eres el latido de un corazón desenfrenado en busca de su alma gemela, eres la lluvia que arrasa con los males que el resto del mundo hace.
Sigue tu vida y no te derrumbes estrella de los marineros, flor de la montaña, manantial del desierto, respira hondo y que el aire helado de una noche de invierno te renueve por dentro, que una mirada de soslayo te haga más fuerte que el resto, que esa dulzura no parta nunca de tu corazón.
Protege tus ojos de la arena que brille el agua sobre tu piel, que te miren y digan “eso es vivir” disfruta de cada momento, agradece cada instante, porque tu vida es tuya y solo tu decides que es lo que viene a continuación.
Ríe por nada, llora por menos y se feliz sin que te importen los demás y sus opiniones, cree sin limites, crece sin fronteras TÚ eres tú. Eres lo que de verdad importa y lo que de verdad significas.
TÚ eres la palabra AMOR.
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